David Acosta reclama un poco de mal rollo. Un pelín de sang i fetge. Bien, vayamos con ello, hablemos del tema que más problemas me ha suscitado a mi mismo mateix durante mi existencia, y que de hecho explica el mal ambiente en el instituto: hablemos de sexo. Ya está bien de tanta novelita rosa y tanto flower-power. Puntualicemos para empezar: el sexo, de hecho, por lo que recuerdo, es hasta divertido, el mal rollo deriva de lo que pasaba hace treinta años, cuando el Empe: no es que no hubiera sexo. El problema es que estaba mal, muy mal repartido. Y ahí es donde me duele. Y de ahí los malos rollos, los celos y las envidias,. Y la mala leche. Y las broncas. Peleas no, que llevo gafas, y la gente con gafas no se pelea. Temps era temps, en la clase de 2n BUP E, durante el curso 1978-1979 tuve la suerte y el honor de compartir cinco horas por semana con un personaje mítico del cuya existencia real dudaría, de no ser porque ha aparecido en alguna foto de nuestro blog. Me estoy refiriendo al gran Ricardo Hernández, más conocido popularmente como “Babas”. Me explico. Hace unos días, nuestro secretario del Comité, Jordi Villanueva recordaba en el blog que una de las cosas que más había sorprendido a una de las chicas que vinieron de Birmingham a Barcelona, una tal Allison, más allá de ese extraño idioma que hablaba la gente, la arquitectura con balcones que se retuercen o los cuadros con violines y ropa sucia de Tapies era que los jóvenes lugareños no practicáramos sexo –entiendo que se debía referir solamente al sexo en pareja - . Ignoro si la chica en cuestión lo dijo aliviada, indignada, intrigada, divertida o defraudada... pero lo dijo. El curso siguiente recuerdo un día en el pasillo que el gran Tito Yagüe nos preguntaba a los que estábamos por ahí (voy a obviar los nombres, para no hurgar en viejas heridas, digamos que yo sí que estaba): “A ver, tu te has follado alguna vez a una tía”, así, de manera digamos que poco sutil, un tanto asilvestrada; tras las miradas al suelo o al infinito de los que por allí estábamos y ante el cachondeo de Silvia Torralba (por cierto, que se ha hecho de Silvia Torralba?? No vendra??), no pude dejar de recordar lo que el Babas me había explicado el año anterior. Creo que quizás, si hubiera coincidido con Allison ésta hubiera tenido una percepción un tanto diferente, some kind of a different perception. Hablemos, pues: una de las primeras conversaciones que tuve con Ricardo (yo nunca le llamé Babas) trató monográficamente de las actividades de aquel verano mundialista (famosa cagada de Cardeñosa) del 78. Aparentemente el amigo Babas se debió aprovechar de que todo el personal masculino debía estar delante de la tele ya que me comentó así, como quien no quiere la cosa, con un tono eso sí, de cierta autocomplacencia, pero sin darse, atención, demasiada importancia “Yo este verano me he follado a nueve.... y morreos y magreos con..uff, infinidad”. Me explicó incluso que la que más le había molado era una señora digna madre de familia, separada y con criaturas (bastante aburrida y/o desesperada, añadiría yo). Claro, inmediatamente me sentí intimidado y empecé a imaginar que mentira podría explicarle para quedar bien. Lo que había hecho un servidor aquel verano era ver fútbol, claro, ir en bicicleta, jugar a basket y volver a la bicicleta, y... pare usted de contar. Lo mismo que haría el verano siguiente, y el otro, y el otro... el Babas, como Don Juan Tenorio ante Don Luis Mejía presentaba sus credenciales e, imagino, esperaba (y se merecía) una digna réplica mía. Como de réplicas encontré muchas, pero ninguna digna, me incliné por una media verdad y le espeté “Yo nueve, no, menos; por cierto, calla que el Segarra empieza a explicar”. De acuerdo, respuesta absolutamente gilipollas, pero, a ver ¿que hubieran dicho ustedes? Un tiempo después, y volviendo a las alegres comadres de Birmingham me explicó alguien, creo que fue Josep Izquierdo que, durante una fiesta en Le Consulat, el amigo Babas había iniciado un contacto más directo con una de las infrascritas, fácil de identificar por ser de raza negra, afrobritish, (no debía ser Allison). Quizás Ricardo, ante su innatas dotes de seductor, que le habían llevado a acumular un cierto prestigio y una dilatada y diversificada experiencia eligió aquella que por sus rasgos físicos aún no había digamos, catado o, en términos bíblicos, conocido. Allison, mala suerte, bad luck, si hubieras sido watusi, tamil, zulú o arapajoe, quizás hubieras atraído el interés antropológico del Babas y hubieras mojado..., you would have dip. Lo que nunca he llegado a saber es si las aventuras – o los milagros - del “Babas” eran fruto de su prodigiosa imaginación, y me coló un embolao de los que hacen época, o si nos encontramos ante uno de esos raros especímenes masculinos, auténticas joyas desde el punto de vista antropológico y desde el punto de vista femenino, que se comen las roscas a puñaos, y que desde mi punto de vista, deberían estar prohibidos. Sin ánimo de querer iniciar aquí un nuevo debate, quede, desde mi humilde posición de representante de los que en nuestra vida nos hemos comido una rosca, mi admiración, mi respeto y también toda mi rastrera y biliosa envidia hacia este gran compañero.
5 comentarios:
Carles, me alegro que alguien haya puesto al fin un tema interesante sobre el tapete. Quizá en el fondo Allison tuvo suerte de ser WASP y así librarse del acoso salivoso de Hernie (te has dejado este apodo del Gran Fornicador, lo que junto a Babas y Jeremías, lo convierten en el tío con más personalidades del instituto). Ese record de 9 coitos e infinitos magreos me recuerda un poco al chiste del pollito follador, aunque no voy a dejar ahora traslucir mi más pura envidia. Pero es cierto que de sexo andábamos cortos y mal instruidos. A una de nuestras "pocas" chicas de primero E le dije, bajando las escaleras ya saliendo al mediodía, que o me decía no se qué o le hacía un "Coitus Interruptus" - maldita la gracia también de mi chiste - Pero ella, con cara de ingenua de película de adolescentes americanas, me preguntó que qué quería decir eso; ante el corte de tenerle que explicarselo así, bajando las escaleras, y supongo que convencido de que me tomaba el pelo (aquella chica era toda una mujer cuando yo era un hervidero de granos), le dije que si no lo sabía se lo preguntara a su padre. Joder, al regresar a clase por la tarde, me dijo que vaya cabronazo estaba hecho, que se lo había preguntado a su padre, que éste le preguntó que quien le había dicho eso, y a ella no se le occurió otra excusa que decir que lo habían estado viendo en clase de Ciencias Naturales. En fin, que le cayó una buena bronca - era una casa de fuertes convicciones religiosas, lo que parecía incompatible con una sana educación sexual -. Bueno, la anécdota es cierta, pero me callo el nombre de la ingenua, a no ser que ella me permita desvelarlo ...
Caramba...alucino con lo que está dando de sí el tema "Allison". Voy a romper falsas creencias: la tal Allison (de apellido Rimmell) no se fué de Barcelona de vacío. La misma tarde que "el Babas" se enrolló con la afrobritish, un servidor hizo lo propio con ella. Entendámonos, sólo lo típico de aquella época en una discoteca, osea unos morreos, unos magreíllos y poca cosa más. Quizás ella esperaba un desenfreno máximo en plena disco...o quizás no la entendí lo suficiente (su español no era muy bueno, pero mi inglés debía ser peor), o quizás...vaya usted a saber.
Yo voy confirmar el comentario anónimo anterior y, por lo que se ve, la tal Allison se fue mejor servida de lo parece, puesto que también se enrolló con uno de un curso superior y en el mismo Le Consulat. De todos modos voy a romper otra falsa creencia, la tal inglesita era más de hablar que de hacer, igual que la mayoría de nosotros durante nuestra época del insti, jejeje.
Allison, you're a liar... per cert, Jordi i comissionats, segur que l'Allison no té res a fer el 25 de maig?
Carles Izcara
Pero bueno, qué pasa, que fui el único gilipollas que no se lo montó con Allison? Brrrr, y Dolors Pineda, que nos lo podía aclarar, que ni viene ni se asoma al blog ....
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