20 marzo 2007
EL COR DE L'EMPE - Capítol 4
Garriga, profesor de matemáticas. Muy campechano, cachondo el tio. Los días de examen se traía su bocata y su Coca-Cola, y a veces hasta un plátano, y se lo tomaba tranquilamente sentado a la mesa. Personalmente, fue con el único que aprobé matemáticas en cada evaluación, aunque para algunos fuera todo lo contrario. Era un tio guapetón, interesante.
(Gentileza de Joan Carles y Montse)
El Palau, teólogo, profesor de Ética y Religión. Nos hizo leer a Aldous Huxley “Un mundo feliz” y “Sidharta” de Herman Hesse. Era muy tímido y excelente persona. No debía ser fácil dar clase de Ética ante tantos “galifardeus”. Como cuando un día en clase, desde la última fila empezó a circular un papel que decía “hay un calcetín pegado en el techo. Pásalo”, y las risas se hacían cada vez más sonoras. Quizás por eso acabó estudiando Derecho. Mejor leyes, debió pensar.
(Gentileza de Isa y Joan Carles)
(CONTINUARÁ)
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