15 enero 2009

Nou any, nou comentari...gràcies Carles

Un nou any, un nou comentari del nostre bon amic Carles Izcara. Gràcies.
MOÑINO, ESE HOMBRE Ante la falta de continuidad de los comentarios en nuestro blog y resistiéndome a considerarlo finiquitado, llamo la atención de emperadores y emperatrices sobre el grupo del facebook intitulado “Emperador Carles” http://www.facebook.com/home.php#/group.php?gid=17196657361 y que cuenta con, asómbrense ustedes, la cifra de 466 miembros (miembros y miembras que diría la ministra), y subiendo diariamente (los miembros y las miembras). Recomiendo urgente la visita, por favor, ya que, entre otras joyas, hay una foto más antigua aún que las nuestras. Entre los miembros (y miembras) aparte del que suscribe, se aprecia un dominio de la generación de entre 20 y 30 años, más avezados, parece ser, al dominio, uso y disfrute de las nuevas tecnologías. ¿Por qué les explico esto? Ya deben ustedes pensar que “tinc molt poca feina”. Vale, también, pero es que entre los comentarios que dejan en el espacio del grupo, hay recurrentes referencias a un ínclito personaje, clásico del Empe, al cual hago referencia en el título: Antonio “Prietas las filas “Moñino. Reconozco que el apellido, para empezar, ya tiene gracia. Pero es que todo él, tal y como lo recuerdo, concordaba perfectamente con un apellido tan gracioso. Fue el primer profesor que tuvimos en el Empe, aquel 26 de octubre de 1977, jueves y si los recuerdos no me traicionan, el hombre estuvo simpático y hasta ocurrente. Su aspecto era el mismo que mantuvo el resto de días de nuestra etapa en el instituto: trajeado en tonos pastel –que hoy daría grima, bien, hoy y entonces-, con corbata a juego, gafas oscuras, pelo gris impecablemente cortado, y bigotillo del régimen. En invierno, su abrigo cruzado, por descontado, en tonos azul marino. Sus clases eran extraordinarias: nos repartía tres o cuatro balones y hala, a jugar. A veces se ponía el chandal y, cuidado, hacía clase: nos hacía dar vueltas al patio “botando sobre las puntas”. Después de cinco minutos, los balones y hala, a jugar otra vez, y así todo el curso. No consigo recordar si alguna vez nos puso algo parecido a un examen, aunque las notas sí que aparecían en los boletines, digo yo. En el grupo del facebook que antes comentaba, hay comentarios respecto a la afición que tenía don Antonio “Sin novedad en el Alcázar” Moñino a ayudar a las alumnas a saltar el potro y el plintom, hermosos y absolutamente inútiles aparatos heredados de la santa tradición inquisitorial española. Se ve que don Antonio no tenía ningún problema en echar una mano, y a menudo las dos para que las compañeras no tuvieran problema a la hora de caer. Este gesto galante, propio de quien como él, digo yo, había servido de joven en el Tercio, era malinterpretado por las afectadas quienes no acababan de entender tanta amabilidad. Yo no recuerdo que don Antonio “Adhesión inquebrantable” Moñino nunca se molestara en ayudar a nadie a saltar nada... porque nadie saltaba nada, claro; sí que recuerdo otros gloriosos profesores de aquella época (Gómez, Mármol) que estos sí, se empeñaban en hacernos clase, que sí que nos ayudaban –a algunos- a saltar, pero ni entonces ni ahora he escuchado comentarios por parte de mis compañeras sobre el cuidado excesivo que algún profesor podía haber llegado a tener. Si entre las aludidas hay alguna información de, nunca mejor dicho, primera mano, agradecería la aclaración. Volviendo a nuestra figura central, tanto en el facebook como en el blog han aparecido informaciones sobre la afición de don Antonio “Yo tenía un camarada” Moñino a las armas de fuego, pareciendo que en una ocasión y durante un happening, aquellas inocentes fiestas de cada 20-N, llegó a desenfundar un arma corta con la cual persiguió a un alumno/alumnos que le habían lanzado un huevo. Ignoro si al final hizo uso de su arma no reglamentaria, o si la esgrimió con ánimo intimidatorio. Estos días he ido haciendo una discreta indagación en el Empe para verificar esta información y me he encontrado con que en principio, la gente no recuerda el detalle de la pistola, pero tampoco lo descartaban. Es decir, que lejos de reaccionar con incredulidad o de mostrar algo de sorpresa, la gente no lo ve como una idea descabellada. Lo que sí está confirmado es el detalle del pastor alemán con el que a menudo venía al instituto, a pasearlo por el patio... hoy esto nos parecería increíble y la sola idea, grotesca, entonces hasta debía parecer lógico. Muchos años después, tras el reencuentro del 25M07 y mi otro y particular reencuentro con el Empe, he sabido la verdadera historia de don Antonio “A mi la legión” Moñino. Parece ser que era un falangista de aquellos a los cuales el régimen debía pagar por los servicios prestados, y que mejor para ello que una plaza de profe en un instituto. El problema es que, claro, cosas de la democracia, empezaron a salir promociones de licenciados en Educación Física, que fueron sustituyendo a los camisas nuevas, a los que, supongo, debieron ir jubilando. Y aquí pierdo la pista de don Antonio “Por Dios y por España” Moñino. No sé si volvió a Canarias, si vive o no, pero aunque de todo lo dicho anteriormente se pueda deducir que era un figura siniestra, yo no puedo dejar de recordarlo con cierta ternura y destacar que, en el trato, era persona cuidada y bastante accesible. Quizás porque fuera uno muy joven o porque con los años los recuerdos se han ido edulcorando, me es difícil no tener un recuerdo amable hacia estas figuras – Antonio “Franco, Franco, Franco” Moñino era quizás la figura más del régimen, pero no era entonces la única- que nos acompañaron mientras nos hacíamos un poco más mayores Emperadores y emperatrices, que tengan un feliz año 2009

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Alguien se acuerda de Dani-Belli-Surra-Bare-Safa?

Anónimo dijo...

¿Alguien se acuerda de Dani-Palla-Belli-Surra-Bare-Safa?